Empresa es un termino nada fácil de definir, ya que a este concepto de le dan diferentes enfoques (económico, jurídico, filosófico, social, etc.). En su más simple acepción significa la acción de emprender una cosa con un riesgo implícito.
Es necesario analizar algunas de las definiciones más trascendentes de la empresa, con el propósito de emitir una definición con un enfoque administrativo:
Diccionario de la Real Academia Española: La entidad integrada por el capital y el trabajo, como factores de producción y dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios, con fines lucrativos y la consiguiente responsabilidad.
Isaac Guzmán Valdivia: Es la unidad económico-social en la que el capital, el trabajo y la dirección se coordinan para lograr una producción que responda a los requerimientos del medio humano en el que la propia empresa actúa.
José Antonio Fernández Arena: Es la unidad productiva o de servicio que, constituida según aspectos prácticos o legales, se integra por recursos y se vale de la administración para lograr sus objetivos.
Petersen y Plowman: Actividad en la cual varias personas cambian algo de valor, bien se trate de mercancías o servicios, para obtener una ganancia o utilidades mutuas.
Roland Caude: Conjunto de actividades humanas colectivas, organizadas con el fin de producir bienes o rendir beneficios.
“Grupo social en el que, a través de la administración del capital y el trabajo, se producen bienes y/o servicios tendientes a la satisfacción de las necesidades de una sociedad.
La empresa es un sistema en el que se coordinan factores de producción, financiación y comerciales para obtener sus fines.
LA CULTURA EMPRENDEDORA
En los últimos tiempos se habla con mucha frecuencia sobre el autoempleo y la creación de empresas como la mejor herramienta a la hora de generar puestos de trabajo. Incluso se ve reflejado con insistencia en los medios de comunicación y son las propias administraciones públicas las que ponen en marcha programas de apoyo para su puesta en marcha.
La experiencia de quienes han sacado adelante iniciativas empresariales constata que el riesgo que se asume a la hora de crear empresas se puede reducir considerablemente analizando la viabilidad del proyecto, elaborando un plan de empresa y adquiriendo la formación necesaria para la gestión posterior de la misma.
Esto que inicialmente parece fuera de nuestro alcance, realmente no lo está. De hecho, emprender únicamente significa poner en marcha una actividad y una persona emprendedora es la que acomete con resolución estas tareas.
El hecho de emprender requiere del individuo dotes y capacidades que de alguna manera tienen que aportar y que de alguna parte tienen que venir. Será obligación de la sociedad fomentar esa cultura emprendedora y formar y apoyar en el cometido de aprender a emprender.
Parte de esta tarea consistirá en saber analizar los problemas y tomar decisiones, trabajar duro y conocer muy bien el mercado objetivo, tener buena cualificación técnica como profesionales y ser capaces de vivir en un continuo proceso de aprendizaje.
Los/as nuevos/as emprendedores/as deben añadir a su experiencia profesional el saber relacionarse en el mercado. Y si se dan las condiciones para que ese potencial de creatividad emprendedora pueda emerger y madurar, lo más seguro es que muchas de estas iniciativas se consoliden dando lugar quizá a otras nuevas.
Por lo tanto, es necesario apoyar con decisión los primeros pasos en la creación de nuevas empresas, mediante una ayuda técnica, humana y financiera, que les permita ir verificando la viabilidad de su proyecto.
Será en un fase posterior al hecho de emprender cuando nos ocupemos del desarrollo de la empresa y de cultivar los conocimientos para una gestión eficaz, tan importante o más que el propio hecho de emprender.
No basta con tener iniciativas, sino que es obligado ponerlas en marcha con todas las garantías posibles de éxito. Es decir, deben adquirirse habilidades que han de llevar al/la empresario/a a una gestión eficaz de su proyecto.
CUENTA PROPIA VERSUS CUENTA AJENA: EMPRENDER, UNA OPCIÓN POSIBLE
La posibilidad de crear tu propia empresa debe contemplarse como una opción más dentro de las distintas posibilidades existentes en el mercado laboral.
Lo único que necesitas es una idea y muchas ganas de trabajar. El resto de necesidades puedes verlas cubiertas con el apoyo de agentes externos: socios capitalistas y/o trabajadores, entidades financieras, sociedades de capital riesgo e incluso la propia administración, a través de sus programas de apoyo a la creación de empresas.
Cuando hablamos de autoempleo o creación de la propia empresa nos referimos a nuevas formas de realización de trabajo con sentido de actividad económica pero no ligadas a la tradicional relación empresa - sueldo.
En este proceso de creación de empresas van a intervenir cuatro variables:
Perfil personal. Tener la adecuada formación de base y profesional, cualificación social y autonomía para el aprendizaje.
Capital. Englobando aquí el capital disponible y el acceso a fuentes de financiación.
Saber hacer. Conocimiento que le proporcione la capacidad operativa para ofrecer un producto o servicio demandado por el mercado.
Relaciones sociales. Pueden tratarse de relaciones personales o profesionales y abren la posibilidad de asociaciones, formación, contratos, información, etc.
La creación de empresas tendrá una serie de efectos sinérgicos sobre la economía social circundante al/la emprendedor/a, al posibilitar el desarrollo de otras ideas latentes y el empleo de nuevas personas.
Crear tu propia empresa tendrá sus ventajas y desventajas. Dependerá de los intereses y de la personalidad de cada promotor/a el dar más importancia a unas u otras.
VENTAJAS E INCONVENIENTES DE TENER UN NEGOCIO PROPIO
Ventajas: Ofrece una posibilidad laboral, como alternativa a la contratación por cuenta ajena.
* Se disfruta de la satisfacción de ser su propia jefa o jefe. Se tiene la facultad de hacer las cosas a la manera que cada cual quiere.
* Se tienen las recompensas de la propiedad de forma tangible e intangible.
Es necesario analizar algunas de las definiciones más trascendentes de la empresa, con el propósito de emitir una definición con un enfoque administrativo:
Diccionario de la Real Academia Española: La entidad integrada por el capital y el trabajo, como factores de producción y dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios, con fines lucrativos y la consiguiente responsabilidad.
Isaac Guzmán Valdivia: Es la unidad económico-social en la que el capital, el trabajo y la dirección se coordinan para lograr una producción que responda a los requerimientos del medio humano en el que la propia empresa actúa.
José Antonio Fernández Arena: Es la unidad productiva o de servicio que, constituida según aspectos prácticos o legales, se integra por recursos y se vale de la administración para lograr sus objetivos.
Petersen y Plowman: Actividad en la cual varias personas cambian algo de valor, bien se trate de mercancías o servicios, para obtener una ganancia o utilidades mutuas.
Roland Caude: Conjunto de actividades humanas colectivas, organizadas con el fin de producir bienes o rendir beneficios.
“Grupo social en el que, a través de la administración del capital y el trabajo, se producen bienes y/o servicios tendientes a la satisfacción de las necesidades de una sociedad.
La empresa es un sistema en el que se coordinan factores de producción, financiación y comerciales para obtener sus fines.
LA CULTURA EMPRENDEDORA
En los últimos tiempos se habla con mucha frecuencia sobre el autoempleo y la creación de empresas como la mejor herramienta a la hora de generar puestos de trabajo. Incluso se ve reflejado con insistencia en los medios de comunicación y son las propias administraciones públicas las que ponen en marcha programas de apoyo para su puesta en marcha.
La experiencia de quienes han sacado adelante iniciativas empresariales constata que el riesgo que se asume a la hora de crear empresas se puede reducir considerablemente analizando la viabilidad del proyecto, elaborando un plan de empresa y adquiriendo la formación necesaria para la gestión posterior de la misma.
Esto que inicialmente parece fuera de nuestro alcance, realmente no lo está. De hecho, emprender únicamente significa poner en marcha una actividad y una persona emprendedora es la que acomete con resolución estas tareas.
El hecho de emprender requiere del individuo dotes y capacidades que de alguna manera tienen que aportar y que de alguna parte tienen que venir. Será obligación de la sociedad fomentar esa cultura emprendedora y formar y apoyar en el cometido de aprender a emprender.
Parte de esta tarea consistirá en saber analizar los problemas y tomar decisiones, trabajar duro y conocer muy bien el mercado objetivo, tener buena cualificación técnica como profesionales y ser capaces de vivir en un continuo proceso de aprendizaje.
Los/as nuevos/as emprendedores/as deben añadir a su experiencia profesional el saber relacionarse en el mercado. Y si se dan las condiciones para que ese potencial de creatividad emprendedora pueda emerger y madurar, lo más seguro es que muchas de estas iniciativas se consoliden dando lugar quizá a otras nuevas.
Por lo tanto, es necesario apoyar con decisión los primeros pasos en la creación de nuevas empresas, mediante una ayuda técnica, humana y financiera, que les permita ir verificando la viabilidad de su proyecto.
Será en un fase posterior al hecho de emprender cuando nos ocupemos del desarrollo de la empresa y de cultivar los conocimientos para una gestión eficaz, tan importante o más que el propio hecho de emprender.
No basta con tener iniciativas, sino que es obligado ponerlas en marcha con todas las garantías posibles de éxito. Es decir, deben adquirirse habilidades que han de llevar al/la empresario/a a una gestión eficaz de su proyecto.
CUENTA PROPIA VERSUS CUENTA AJENA: EMPRENDER, UNA OPCIÓN POSIBLE
La posibilidad de crear tu propia empresa debe contemplarse como una opción más dentro de las distintas posibilidades existentes en el mercado laboral.
Lo único que necesitas es una idea y muchas ganas de trabajar. El resto de necesidades puedes verlas cubiertas con el apoyo de agentes externos: socios capitalistas y/o trabajadores, entidades financieras, sociedades de capital riesgo e incluso la propia administración, a través de sus programas de apoyo a la creación de empresas.
Cuando hablamos de autoempleo o creación de la propia empresa nos referimos a nuevas formas de realización de trabajo con sentido de actividad económica pero no ligadas a la tradicional relación empresa - sueldo.
En este proceso de creación de empresas van a intervenir cuatro variables:
Perfil personal. Tener la adecuada formación de base y profesional, cualificación social y autonomía para el aprendizaje.
Capital. Englobando aquí el capital disponible y el acceso a fuentes de financiación.
Saber hacer. Conocimiento que le proporcione la capacidad operativa para ofrecer un producto o servicio demandado por el mercado.
Relaciones sociales. Pueden tratarse de relaciones personales o profesionales y abren la posibilidad de asociaciones, formación, contratos, información, etc.
La creación de empresas tendrá una serie de efectos sinérgicos sobre la economía social circundante al/la emprendedor/a, al posibilitar el desarrollo de otras ideas latentes y el empleo de nuevas personas.
Crear tu propia empresa tendrá sus ventajas y desventajas. Dependerá de los intereses y de la personalidad de cada promotor/a el dar más importancia a unas u otras.
VENTAJAS E INCONVENIENTES DE TENER UN NEGOCIO PROPIO
Ventajas: Ofrece una posibilidad laboral, como alternativa a la contratación por cuenta ajena.
* Se disfruta de la satisfacción de ser su propia jefa o jefe. Se tiene la facultad de hacer las cosas a la manera que cada cual quiere.
* Se tienen las recompensas de la propiedad de forma tangible e intangible.
* Puede uno asegurar su propio futuro guardando un fondo sustancial para el retiro, y se puede vender el negocio en el momento que sea beneficioso. Se crea trabajo para otras personas, y se les puede ayudar a mejorar.
* Se puede compartir la prosperidad pagando dividendos, o porcentajes de las ganancias a los socios y socias.
* Se tiene el respeto y la deferencia del resto.
Inconvenientes: La clientela suele ser delicada y exigente.
* Hay que cumplir con un alto número de exigencias legales y afrontar ciertos gastos necesarios para poner en marcha y desarrollar una actividad empresarial
* El alcance de las operaciones se ve limitado por los recursos de que se dispone. Hay que conformarse con lo que se puede alcanzar, y a veces esto es causa de frustración.
* Se trabaja muchas horas, e intensamente. El negocio no solamente va a absorber las energías de quien crea la empresa sino que también le exigirá la dedicación de su tiempo. Su vida social y familiar se verá disminuida por estas razones.
LA IDEA
Para llevar a cabo la creación de una empresa necesitaremos partir siempre de la concepción de una idea a desarrollar. Muchas veces la idea no es del todo nueva, sino que por el contrario viene a mejorar o a complementar ideas de empresas que ofrecen determinados productos o servicios.
Lo importante es saber qué es lo que queremos hacer y, al mismo tiempo, que hayamos detectado una necesidad en el mercado para introducir o desarrollar nuestro producto o nuestro servicio.
Muchas veces se nos ocurren ideas sobre negocios que nosotros/as mismos/as consideramos irrealizables. No debemos desanimarnos en estos casos, sino, más bien al contrario, debemos tratar de concretar nuestra idea por escrito, de cuantificarla y de analizar su viabilidad.
El origen de una idea está íntimamente ligado a la creatividad. Existen 2 tipos de creatividad:
Creatividad Externa: Es la introducción de nuevas ideas desde fuera. Se puede estimular ejercitando sistemáticamente la curiosidad por los nuevos descubrimientos, ideas, etc.
Creatividad Interna: Es descubrir en el propio pensamiento nuevas formas de hacer las cosas o nuevas cosas que hacer.
Algunas fuentes de donde podemos extraer ideas empresariales son las siguientes:
* Desarrollar la idea básica del negocio a partir de un hobby o de aquello por lo que el lector o lectora tenga un interés especial.
* Encontrar la respuesta a la pregunta, "¿Por qué no habrá un ...?"
* Observar y aprovechar los fallos que se vean en otros productos o servicios.
* Encontrar usos extraordinarios para cosas ordinarias.
* Buscar oportunidades en los cambios sociales.
* Desarrollar nuevos medios para resolver problemas.
* Aprovecharse de los avances de la tecnología.
* Pensar en salir de la ocupación actual.
Una vez que la persona haya emprendido su propio negocio, deberá seguir mejorando su producto o servicio para eliminar la competencia. Encontrará en la matriz del producto-mercado una herramienta útil para llegar al fin que pretende. La matriz comprende cuatro casillas que indican las posibilidades de utilizar los recursos de que dispone para aumentar sus ventas. Estas posibilidades son:
* Producto o servicio existente-mercado existente, que cubre el mercado tradicional en que usted se desenvuelve.
* Nuevo producto o servicio- mercado existente, que supone vender más artículos a la clientela actual.
* Producto o servicio existente-nuevo mercado, que implica la diversificación del mercado ganando nueva clientela.
* Nuevo producto o servicio-nuevo mercado, que supone desarrollar nuevos productos o servicios creando un mercado nuevo (nueva clientela).
De las cuatro posibilidades, la última es la más arriesgada. Al mismo tiempo, es la opción que ofrece la posibilidad de lograr mayores beneficios.
LA FIGURA DEL EMPRENDEDOR/A
LAS CARACTERISTICAS DEL/LA EMPRENDEDOR/A MODERNO/A
Los/as emprendedores/as que aplican sus capacidades a la creación de empresas y negocios no son siempre personas perfectas, sus defectos y virtudes son muchos.
Algunas características básicas y comportamientos que define a estas personas son:
Entrega a la tarea
Las personas con alto nivel de necesidad de realización, una vez que se han decidido por una pauta de acción, se absorben en ella, se sumergen en su tarea y siguen con su proyecto hasta que se haya completado con éxito.
Elección de un riesgo moderado
Desean un riesgo moderado, lo suficiente para que resulte emocionante, pero con una esperanza razonable de ganar.
Están dispuestas a asumir la responsabilidad de cualquier proyecto o tarea que creen poder dirigir con éxito valiéndose de sus propias competencias. Conocen su propia capacidad. Su actitud, es la de un realismo agresivo. Su entrega a una tarea se basa en la serena apreciación de su habilidad para influir con éxito en los resultados.
Aprovechamiento de las oportunidades
Las personas de talante emprendedor ven y aprovechan rápidamente las oportunidades. Demuestran una mentalidad creadora y convierten las oportunidades que observan en programas de acción. No se dejan vencer por los obstáculos. A menudo, descubren nuevas formas de allanar estos obstáculos.
Objetividad
Las personas con gran necesidad de realización son más realistas que las demás acerca de sí mismas y de los fines que persiguen. No suelen permitir que lo que les gusta o disgusta interfiera en su camino. Cuando necesitan ayuda, se dirigen a expertos y no a amigos o parientes.
Necesidad de información de control
Los empresarios y empresarias buscan inmediatamente información sobre la marcha de sus actividades. Quieren rápidamente datos sobre los resultados que han obtenido.
Optimismo en situaciones nuevas
Las empresarias y empresarios tienden a ser optimistas en las situaciones que no conocen. Las probabilidades de éxito quizá no estén claras, pero las circunstancias pueden ser atractivas.
Siguen adelante, sin desanimarse por la falta de directrices, y consiguen frecuentemente sacar mayor partido de cualquier tipo de oportunidad existente que las personas precavidas que esperan a que las perspectivas de éxito sean mejores.
Actitud hacia el dinero
Respetan el dinero, pero no son avariciosas. No ven el dinero como algo que hay que atesorar. Por el contrario, el dinero es para ellas como las fichas de un juego. Cuando sus operaciones obtienen beneficios, los consideran un indicador de que están ganando la partida.
Iniciativa y previsión en la gestión empresarial
Las personas con gran necesidad de realización, planifican el mundo en que se desarrolla su negocio como a ellos les gustaría que fuese. Trabajan con empeño para hacer de sus planes una realidad.
Profesionales y creadores
Consideran más importante el trabajo bien hecho, la buena organización y dar un buen servicio a los clientes que ganar dinero rápidamente. Actúan con amplitud de miras y consideran el éxito económico como una recompensa a su buen hacer.
Combinan individualismo y trabajo en equipo
Combinan un fuerte individualismo (el ser emprendedor/a es un hecho más individual que social) con una gran inclinación a colaborar con otras personas, porque comprenden que la complejidad de sus empresas, sean pequeñas o grandes, exige una multiplicidad de cualidades que uno solo no puede aportar.
EL EQUIPO DE TRABAJO
Cuando la nueva empresa es promovida por más de una persona o el/la emprendedor/a requiere colaboradores cobra especial importancia el equipo de trabajo.
Este equipo consiste en un pequeño número de personas con habilidades complementarias que están comprometidos en un fin común, utilizan métodos estructurados y son mutuamente responsables de su realización.
Características de un equipo de trabajo
* Tener objetivos de equipo. El equipo debe tener una razón para trabajar como conjunto.
* La interdependencia. Es importante que los miembros del equipo sean interdependientes, es decir, que cada uno necesite de la experiencia, habilidad y entrega de los demás para lograr objetivos mutuos.
* Eficiencia en el desempeño. Los miembros del equipo deben estar convencidos de la idea de que el equipo de trabajo si es realmente eficiente consigue siempre mejores resultados que individuos que trabajen aisladamente.
* La responsabilidad. El equipo debe tener responsabilidad sobre sus actuaciones y de los logros obtenidos.
Para que el equipo de trabajo sea eficiente se deberán tener en cuenta una serie de factores que favorecerán el funcionamiento del grupo.
* Tener claro los objetivos del equipo de trabajo.
* Proporcionar la suficiente formación y autogestión para que el equipo sea dueño del proceso.
* Proporcionar todos los medios materiales necesarios para el funcionamiento del grupo.
* Dejar claro que en un equipo de trabajo no solo se trabaja en las reuniones sino que también entre reuniones.
CONCLUSIONES
El éxito de un/a emprendedor/a no sólo se consigue en los grandes sectores de la economía, sino que está allí donde exista un hueco en el mercado y una idea concretada en un proyecto empresarial viable.
Habitualmente los/as emprendedores/as tienen que introducirse en un mercado en el que ya están establecidos sus competidores, por lo que deberán buscar la forma de hacer las mismas cosas para el cliente, pero con mayor calidad y mejor precio.
La mayoría sabe que deben sopesar al máximo las posibilidades de las pérdidas por anticipado, basándose en un juicio acertado y en un profundo conocimiento del mercado, además de la posible reacción de la competencia y del análisis completo de factores externos.
Estas exigencias son tan altas que lo más importante de todo/a emprendedor/a es ser capaz de aprender constantemente para adaptarse a la realidad, cambiar con agilidad y crear valores por sí mismo y para los demás, que acaban dejando un sentido a la labor realizada.
SABER HACER – SABER GESTIONAR
En el análisis previo sobre la viabilidad inicial de nuestra iniciativa hemos de considerar dos aspectos que deben darse en el equipo humano que va a gestionar la futura empresa y proporcionar el producto o servicio:
* El saber – hacer.
* El saber – gestionar.
Resulta fundamental que se reúnan ambas capacidades, ya que una gestión deficiente puede hacer naufragar un buen producto o servicio, e igualmente una buena gestión no es suficiente para alcanzar el éxito si no se presta de forma adecuada el servicio o se elabora un producto de calidad.
A. SABER HACER.
Es importante que nuestro proyecto empresarial esté directamente relacionado con una actividad que nos guste y nos motive, ya que una de las claves del éxito de una empresa es la capacidad de dedicación de sus promotores o promotoras.
Además del comportamiento vocacional, no hay que olvidar que el fin último de la empresa debe ser el ofrecer un producto o servicio en el mercado, por lo que la empresa debe contar con el saber hacer.
Todos tenemos aptitudes y competencias para determinadas actividades. En cuanto a las primeras, están basadas en nuestra experiencia profesional, nuestra formación o incluso nuestras aficiones. Las competencias personales son el reflejo de nuestra forma de ser o pensar.
Cuando una persona decide crear una empresa cuenta con un recurso fundamental: la propia persona. En la medida que sea capaz de explotar ese recurso, la empresa alcanzará mayores éxitos.
Lo más habitual es que el/la promotor/a desarrolle un proyecto de empresa relacionado con sus competencias profesionales. En cualquier caso, en el supuesto de que no dispongamos de estas competencias no nos permitan poner en marcha nuestro proyecto, tendremos que analizar distintas alternativas:
Adquirir experiencia previamente en un trabajo por cuenta ajena.
Realizar algún curso de formación teórico – práctico para adquirir esas competencias.
Buscar socios o colaboradores que nos permitan prestar el servicio deseado.
B. SABER GESTIONAR
El saber gestionar es algo nuevo para la mayoría de las personas que deciden crear su empresa. Es posible que cada uno sea el mejor en su profesión o tenga unas cualidades personales que le permitan realizar adecuadamente su actividad. Sin embargo, el ser propietario/a de una empresa conlleva una nueva tarea: la gestión.
Este es un hecho que no debe preocuparnos en absoluto. Como en la mayoría de los casos es algo que puede aprenderse. De hecho, la práctica totalidad de los apoyos a la creación de empresas incluyen la formación en gestión empresarial. El resto lo hará la futura experiencia.
Como principios básicos para una gestión de éxito el/la empresario/a tiene que asumir los siguientes cometidos o papeles básicos:
1.- Comunicador/a.
Comprender la necesidad de crear unos canales eficaces de comunicación dentro de la organización.
Comunicar los datos de la marcha del negocio y mantener a las personas empleadas informadas.
2.- Integrador/a.
Capacidad para coordinar las actividades de personas y grupos que forman parte de la empresa implicándoles de forma activa en el proyecto común.
3.- Motivador/a.
Capacidad para estimular y ayudar en el desarrollo personal para que superen bloqueos.
Comprensión del uso adecuado de los recursos humanos y conocimiento de maneras alternativas de ejercer las funciones del cometido de dirección
4.- Organizativo/a.
Conocimiento de las técnicas de planificación.
Conocimiento de técnicas para identificar y valorar las alternativas en la toma de decisiones.
Conocimientos sobre control presupuestario y gestión de recursos financieros.
Conocimiento de los métodos para determinar las necesidades organizativas que puedan hacer frente a los cambios en el mercado y ajustar la organización en ese sentido.
Como agente innovador, encontrar procedimientos creativos e implementar cambios.
Conocimiento de las técnicas de análisis y solución de problemas.
Comprender que el estilo de dirección influye en la eficacia de la organización.
Aplicar prácticas de mejora continua como instrumento para lograr la satisfacción final del cliente
5.- Capacidad técnica.
Cuidar la obtención de los productos o servicios que la empresa vende.
Conocer a sus proveedores y colaboradores.
Dominar las técnicas de producción o prestación de servicios para conseguir niveles altos de calidad.
6.- Comercial.
Contactar con el mundo exterior para percibir la situación del mercado y lograr un alto grado de comunicación con los agentes externos a la empresa: clientes, proveedores y colaboradores.
Posición activa buscando la evolución de la competencia y de los clientes actuales y potenciales.
Posición activa buscando nuevos productos y servicios.
* Se puede compartir la prosperidad pagando dividendos, o porcentajes de las ganancias a los socios y socias.
* Se tiene el respeto y la deferencia del resto.
Inconvenientes: La clientela suele ser delicada y exigente.
* Hay que cumplir con un alto número de exigencias legales y afrontar ciertos gastos necesarios para poner en marcha y desarrollar una actividad empresarial
* El alcance de las operaciones se ve limitado por los recursos de que se dispone. Hay que conformarse con lo que se puede alcanzar, y a veces esto es causa de frustración.
* Se trabaja muchas horas, e intensamente. El negocio no solamente va a absorber las energías de quien crea la empresa sino que también le exigirá la dedicación de su tiempo. Su vida social y familiar se verá disminuida por estas razones.
LA IDEA
Para llevar a cabo la creación de una empresa necesitaremos partir siempre de la concepción de una idea a desarrollar. Muchas veces la idea no es del todo nueva, sino que por el contrario viene a mejorar o a complementar ideas de empresas que ofrecen determinados productos o servicios.
Lo importante es saber qué es lo que queremos hacer y, al mismo tiempo, que hayamos detectado una necesidad en el mercado para introducir o desarrollar nuestro producto o nuestro servicio.
Muchas veces se nos ocurren ideas sobre negocios que nosotros/as mismos/as consideramos irrealizables. No debemos desanimarnos en estos casos, sino, más bien al contrario, debemos tratar de concretar nuestra idea por escrito, de cuantificarla y de analizar su viabilidad.
El origen de una idea está íntimamente ligado a la creatividad. Existen 2 tipos de creatividad:
Creatividad Externa: Es la introducción de nuevas ideas desde fuera. Se puede estimular ejercitando sistemáticamente la curiosidad por los nuevos descubrimientos, ideas, etc.
Creatividad Interna: Es descubrir en el propio pensamiento nuevas formas de hacer las cosas o nuevas cosas que hacer.
Algunas fuentes de donde podemos extraer ideas empresariales son las siguientes:
* Desarrollar la idea básica del negocio a partir de un hobby o de aquello por lo que el lector o lectora tenga un interés especial.
* Encontrar la respuesta a la pregunta, "¿Por qué no habrá un ...?"
* Observar y aprovechar los fallos que se vean en otros productos o servicios.
* Encontrar usos extraordinarios para cosas ordinarias.
* Buscar oportunidades en los cambios sociales.
* Desarrollar nuevos medios para resolver problemas.
* Aprovecharse de los avances de la tecnología.
* Pensar en salir de la ocupación actual.
Una vez que la persona haya emprendido su propio negocio, deberá seguir mejorando su producto o servicio para eliminar la competencia. Encontrará en la matriz del producto-mercado una herramienta útil para llegar al fin que pretende. La matriz comprende cuatro casillas que indican las posibilidades de utilizar los recursos de que dispone para aumentar sus ventas. Estas posibilidades son:
* Producto o servicio existente-mercado existente, que cubre el mercado tradicional en que usted se desenvuelve.
* Nuevo producto o servicio- mercado existente, que supone vender más artículos a la clientela actual.
* Producto o servicio existente-nuevo mercado, que implica la diversificación del mercado ganando nueva clientela.
* Nuevo producto o servicio-nuevo mercado, que supone desarrollar nuevos productos o servicios creando un mercado nuevo (nueva clientela).
De las cuatro posibilidades, la última es la más arriesgada. Al mismo tiempo, es la opción que ofrece la posibilidad de lograr mayores beneficios.
LA FIGURA DEL EMPRENDEDOR/A
LAS CARACTERISTICAS DEL/LA EMPRENDEDOR/A MODERNO/A
Los/as emprendedores/as que aplican sus capacidades a la creación de empresas y negocios no son siempre personas perfectas, sus defectos y virtudes son muchos.
Algunas características básicas y comportamientos que define a estas personas son:
Entrega a la tarea
Las personas con alto nivel de necesidad de realización, una vez que se han decidido por una pauta de acción, se absorben en ella, se sumergen en su tarea y siguen con su proyecto hasta que se haya completado con éxito.
Elección de un riesgo moderado
Desean un riesgo moderado, lo suficiente para que resulte emocionante, pero con una esperanza razonable de ganar.
Están dispuestas a asumir la responsabilidad de cualquier proyecto o tarea que creen poder dirigir con éxito valiéndose de sus propias competencias. Conocen su propia capacidad. Su actitud, es la de un realismo agresivo. Su entrega a una tarea se basa en la serena apreciación de su habilidad para influir con éxito en los resultados.
Aprovechamiento de las oportunidades
Las personas de talante emprendedor ven y aprovechan rápidamente las oportunidades. Demuestran una mentalidad creadora y convierten las oportunidades que observan en programas de acción. No se dejan vencer por los obstáculos. A menudo, descubren nuevas formas de allanar estos obstáculos.
Objetividad
Las personas con gran necesidad de realización son más realistas que las demás acerca de sí mismas y de los fines que persiguen. No suelen permitir que lo que les gusta o disgusta interfiera en su camino. Cuando necesitan ayuda, se dirigen a expertos y no a amigos o parientes.
Necesidad de información de control
Los empresarios y empresarias buscan inmediatamente información sobre la marcha de sus actividades. Quieren rápidamente datos sobre los resultados que han obtenido.
Optimismo en situaciones nuevas
Las empresarias y empresarios tienden a ser optimistas en las situaciones que no conocen. Las probabilidades de éxito quizá no estén claras, pero las circunstancias pueden ser atractivas.
Siguen adelante, sin desanimarse por la falta de directrices, y consiguen frecuentemente sacar mayor partido de cualquier tipo de oportunidad existente que las personas precavidas que esperan a que las perspectivas de éxito sean mejores.
Actitud hacia el dinero
Respetan el dinero, pero no son avariciosas. No ven el dinero como algo que hay que atesorar. Por el contrario, el dinero es para ellas como las fichas de un juego. Cuando sus operaciones obtienen beneficios, los consideran un indicador de que están ganando la partida.
Iniciativa y previsión en la gestión empresarial
Las personas con gran necesidad de realización, planifican el mundo en que se desarrolla su negocio como a ellos les gustaría que fuese. Trabajan con empeño para hacer de sus planes una realidad.
Profesionales y creadores
Consideran más importante el trabajo bien hecho, la buena organización y dar un buen servicio a los clientes que ganar dinero rápidamente. Actúan con amplitud de miras y consideran el éxito económico como una recompensa a su buen hacer.
Combinan individualismo y trabajo en equipo
Combinan un fuerte individualismo (el ser emprendedor/a es un hecho más individual que social) con una gran inclinación a colaborar con otras personas, porque comprenden que la complejidad de sus empresas, sean pequeñas o grandes, exige una multiplicidad de cualidades que uno solo no puede aportar.
EL EQUIPO DE TRABAJO
Cuando la nueva empresa es promovida por más de una persona o el/la emprendedor/a requiere colaboradores cobra especial importancia el equipo de trabajo.
Este equipo consiste en un pequeño número de personas con habilidades complementarias que están comprometidos en un fin común, utilizan métodos estructurados y son mutuamente responsables de su realización.
Características de un equipo de trabajo
* Tener objetivos de equipo. El equipo debe tener una razón para trabajar como conjunto.
* La interdependencia. Es importante que los miembros del equipo sean interdependientes, es decir, que cada uno necesite de la experiencia, habilidad y entrega de los demás para lograr objetivos mutuos.
* Eficiencia en el desempeño. Los miembros del equipo deben estar convencidos de la idea de que el equipo de trabajo si es realmente eficiente consigue siempre mejores resultados que individuos que trabajen aisladamente.
* La responsabilidad. El equipo debe tener responsabilidad sobre sus actuaciones y de los logros obtenidos.
Para que el equipo de trabajo sea eficiente se deberán tener en cuenta una serie de factores que favorecerán el funcionamiento del grupo.
* Tener claro los objetivos del equipo de trabajo.
* Proporcionar la suficiente formación y autogestión para que el equipo sea dueño del proceso.
* Proporcionar todos los medios materiales necesarios para el funcionamiento del grupo.
* Dejar claro que en un equipo de trabajo no solo se trabaja en las reuniones sino que también entre reuniones.
CONCLUSIONES
El éxito de un/a emprendedor/a no sólo se consigue en los grandes sectores de la economía, sino que está allí donde exista un hueco en el mercado y una idea concretada en un proyecto empresarial viable.
Habitualmente los/as emprendedores/as tienen que introducirse en un mercado en el que ya están establecidos sus competidores, por lo que deberán buscar la forma de hacer las mismas cosas para el cliente, pero con mayor calidad y mejor precio.
La mayoría sabe que deben sopesar al máximo las posibilidades de las pérdidas por anticipado, basándose en un juicio acertado y en un profundo conocimiento del mercado, además de la posible reacción de la competencia y del análisis completo de factores externos.
Estas exigencias son tan altas que lo más importante de todo/a emprendedor/a es ser capaz de aprender constantemente para adaptarse a la realidad, cambiar con agilidad y crear valores por sí mismo y para los demás, que acaban dejando un sentido a la labor realizada.
SABER HACER – SABER GESTIONAR
En el análisis previo sobre la viabilidad inicial de nuestra iniciativa hemos de considerar dos aspectos que deben darse en el equipo humano que va a gestionar la futura empresa y proporcionar el producto o servicio:
* El saber – hacer.
* El saber – gestionar.
Resulta fundamental que se reúnan ambas capacidades, ya que una gestión deficiente puede hacer naufragar un buen producto o servicio, e igualmente una buena gestión no es suficiente para alcanzar el éxito si no se presta de forma adecuada el servicio o se elabora un producto de calidad.
A. SABER HACER.
Es importante que nuestro proyecto empresarial esté directamente relacionado con una actividad que nos guste y nos motive, ya que una de las claves del éxito de una empresa es la capacidad de dedicación de sus promotores o promotoras.
Además del comportamiento vocacional, no hay que olvidar que el fin último de la empresa debe ser el ofrecer un producto o servicio en el mercado, por lo que la empresa debe contar con el saber hacer.
Todos tenemos aptitudes y competencias para determinadas actividades. En cuanto a las primeras, están basadas en nuestra experiencia profesional, nuestra formación o incluso nuestras aficiones. Las competencias personales son el reflejo de nuestra forma de ser o pensar.
Cuando una persona decide crear una empresa cuenta con un recurso fundamental: la propia persona. En la medida que sea capaz de explotar ese recurso, la empresa alcanzará mayores éxitos.
Lo más habitual es que el/la promotor/a desarrolle un proyecto de empresa relacionado con sus competencias profesionales. En cualquier caso, en el supuesto de que no dispongamos de estas competencias no nos permitan poner en marcha nuestro proyecto, tendremos que analizar distintas alternativas:
Adquirir experiencia previamente en un trabajo por cuenta ajena.
Realizar algún curso de formación teórico – práctico para adquirir esas competencias.
Buscar socios o colaboradores que nos permitan prestar el servicio deseado.
B. SABER GESTIONAR
El saber gestionar es algo nuevo para la mayoría de las personas que deciden crear su empresa. Es posible que cada uno sea el mejor en su profesión o tenga unas cualidades personales que le permitan realizar adecuadamente su actividad. Sin embargo, el ser propietario/a de una empresa conlleva una nueva tarea: la gestión.
Este es un hecho que no debe preocuparnos en absoluto. Como en la mayoría de los casos es algo que puede aprenderse. De hecho, la práctica totalidad de los apoyos a la creación de empresas incluyen la formación en gestión empresarial. El resto lo hará la futura experiencia.
Como principios básicos para una gestión de éxito el/la empresario/a tiene que asumir los siguientes cometidos o papeles básicos:
1.- Comunicador/a.
Comprender la necesidad de crear unos canales eficaces de comunicación dentro de la organización.
Comunicar los datos de la marcha del negocio y mantener a las personas empleadas informadas.
2.- Integrador/a.
Capacidad para coordinar las actividades de personas y grupos que forman parte de la empresa implicándoles de forma activa en el proyecto común.
3.- Motivador/a.
Capacidad para estimular y ayudar en el desarrollo personal para que superen bloqueos.
Comprensión del uso adecuado de los recursos humanos y conocimiento de maneras alternativas de ejercer las funciones del cometido de dirección
4.- Organizativo/a.
Conocimiento de las técnicas de planificación.
Conocimiento de técnicas para identificar y valorar las alternativas en la toma de decisiones.
Conocimientos sobre control presupuestario y gestión de recursos financieros.
Conocimiento de los métodos para determinar las necesidades organizativas que puedan hacer frente a los cambios en el mercado y ajustar la organización en ese sentido.
Como agente innovador, encontrar procedimientos creativos e implementar cambios.
Conocimiento de las técnicas de análisis y solución de problemas.
Comprender que el estilo de dirección influye en la eficacia de la organización.
Aplicar prácticas de mejora continua como instrumento para lograr la satisfacción final del cliente
5.- Capacidad técnica.
Cuidar la obtención de los productos o servicios que la empresa vende.
Conocer a sus proveedores y colaboradores.
Dominar las técnicas de producción o prestación de servicios para conseguir niveles altos de calidad.
6.- Comercial.
Contactar con el mundo exterior para percibir la situación del mercado y lograr un alto grado de comunicación con los agentes externos a la empresa: clientes, proveedores y colaboradores.
Posición activa buscando la evolución de la competencia y de los clientes actuales y potenciales.
Posición activa buscando nuevos productos y servicios.



